La Universidad de Córdoba visitó los cultivos de marañón el pasado fin de semana.
La Universidad de Córdoba presentará un proyecto mediante el cual la institución pueda acceder a recursos del Gobierno Nacional y beneficiar a la población del corregimiento Buenos Aires, de Montería.
Se trata del aprovechamiento de la nuez y la manzana del marañón, que pueden convertirse en otra opción para la sustitución de los cultivos ilícitos. Las plantas fueron sembradas en 50 hectáreas de esta localidad, por un empresario de la zona, y colocadas a disposición de la alma mater para ser intervenidas por el personal científico.
“Tuvimos la oportunidad de ir por invitación del señor Carlos Spath. Estuvimos con el equipo científico y de expertos de la Universidad, y miramos qué puede transferir la institución con su capacidad instalada, haciendo acompañamiento a los cultivos de marañón, pero como es un cultivo de larga duración, entre 2 y 3 años, vamos a analizar qué podemos hacer en simultáneo. El fríjol Caupicor 55 y el ajonjolí pueden ser algunas de las alternativas”, explicó el rector de la Universidad de Córdoba, Jairo Miguel Torres Oviedo.
El docente del programa de Ingeniería de Alimentos, Guillermo Arrázola Paternina, destaca que este proyecto también nace de la necesidad de aprovechar y apropiar el conocimiento de la universidad y responder a las necesidades de la región.
“La institución viene trabajando hace 12 años con los productores de marañón de la zona de Pisa Bonito, en el municipio de Chinú. Es una asociación que ha venido implementando un sistema de cultivo y aprovechamiento del marañón muy artesanalmente. La idea en Buenos Aires es mejorar esos sistemas de producción y darle un valor agregado a la nuez y a la manzana. Más adelante también estamos pensando en el montaje de una planta procesadora en Montería y que se pueda hacer el manejo post-cosecha”, manifestó Arrázola Paternina.
Eliécer Pineda Velásquez, trabaja desde hace 20 años manejando un vivero en el corregimiento Buenos Aires, sitio en el cual fueron sembradas las plantas de marañón para luego ser trasplantadas a las 50 hectáreas.
“Hasta el momento se han sembrado 8 mil plantas, que primero estuvieron entre 30 y 45 días en el vivero. Luego de que estas germinaran fueron llevadas a terreno abierto y sembradas a una distancia de 9 metros entre una y otra. Hay que destacar que la fertilización de las plantas fue completamente orgánica”, aseguró Pineda Velásquez.
Finalmente, la ejecución de este proyecto también podría evitar que los habitantes abandonen sus tierras, migrando a la capital cordobesa en busca de otras opciones de trabajo para el sustento de sus vidas. La intervención de la Universidad de Córdoba ayudaría a fortalecer la agricultura de la región y que la comunidad vea el aprovechamiento de la misma.
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