Montería, 17 de febrero de 2026. A varios días de las inundaciones provocadas por lluvias atípicas en Montería y en al menos 24 municipios del departamento, la Universidad de Córdoba ratificó su acompañamiento técnico, para apoyar a las comunidades afectadas y mitigar los impactos que se extenderán más allá de la emergencia inmediata.
Desde la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (MVZ) y Ciencias Agrícolas, docentes y directivos advierten que el escenario no sólo implica pérdidas visibles en cultivos y animales, sino una compleja crisis ambiental y epidemiológica que podría agudizarse en las próximas semanas.
El decano de la Facultad de MVZ, Nicolás Martínez Humánez, explicó que las crecientes súbitas registradas en los ríos Sinú, San Jorge y Canalete, obedecen a precipitaciones extremas concentradas en pocos días.
“Lo que debería ocurrir en dos o tres meses nos ocurrió en dos o tres días. Los caudales y las cuencas se desbordaron y eso nos trae un desastre ambiental”, señaló.
Martínez Humánez alertó que, tras la inundación, se incrementan los riesgos de enfermedades zoonóticas y humanas. “Vienen problemas epidemiológicos: paludismo, fiebre amarilla, hepatitis, leptospirosis, entre otras. Tenemos que estar muy pendientes”, afirmó.
El decano también explicó que los sedimentos, que pueden alcanzar hasta 60 centímetros de limo, sepultan pasturas y cultivos, afectando la base alimentaria de bovinos, bufalinos, equinos y otras especies. “La recuperación no va a ser de días o de meses. En muchos casos estamos hablando de procesos que pueden tardar años”, advirtió.
Desde esta academia se insiste en medidas básicas una vez el agua empiece a descender. “Las viviendas deben desinfectarse, aplicar cal, que es bactericida, viricida y fungicida, y usar productos insecticidas para controlar vectores”, explicó Martínez.
En el ámbito productivo, la pérdida de pasturas representa uno de los mayores desafíos. La saturación del suelo provoca pudrición radicular y la recuperación, según el decano, será lenta y gradual, afectando tanto a grandes como a pequeños productores, incluidos aquellos que dependen de aves de patio y especies menores para el sustento diario.
Martínez Humánez precisó que la respuesta debe ser interinstitucional. “Esto no es de un solo actor. Agrosavia, el SENA, las demás universidades, los municipios a través de sus Umatas y el Gobierno Nacional, tenemos que unirnos en un solo programa para rescatar económica, social, ambiental y psicológicamente a las comunidades”.
En ese contexto, la Universidad de Córdoba puso a disposición su capacidad docente, investigativa y extensionista para acompañar procesos de diagnóstico, censos productivos y orientación técnica a los afectados.
Por su parte, el profesor Moris Bustamante Yánez, docente extensionista de MVZ en Unicórdoba, llamó la atención sobre la necesidad de pensar la producción agropecuaria en un escenario de cambio climático.
“El trópico vive en los extremos: ayer teníamos una gran inundación y hoy tenemos un gran sol. Tenemos que pensar en especies capaces de adaptarse a esos cambios”, afirmó Bustamante.
El docente señaló que, además de la asesoría veterinaria, agrícola, piscícola y ambiental que se proyecta brindar a productores, esta coyuntura deja lecciones para la formación académica. Incluso, mencionó que se ha planteado la idea de un currículo transicional orientado a responder a este tipo de crisis, propuesta que deberá analizarse en los escenarios institucionales correspondientes.
Mientras avanzan las evaluaciones oficiales de daños ante la emergencia económica y social, la Universidad insiste en que la recuperación del territorio será un proceso integral.
“El diagnóstico es claro, todos tenemos que contribuir de diferentes formas a la restauración del territorio”, concluyó el profesor Bustamante.