Montería, 13 de febrero de 2026. La Universidad de Córdoba reporta los dos primeros casos de leptospirosis en equinos en zonas inundadas, producto de la migración de roedores que buscan áreas secas y que son portadores de patógenos capaces de producir otras enfermedades transmisibles a humanes, como el virus de la encefalitis equina venezolana, y hantavirus que puede provocar también síndrome pulmonar agudo.

El reporte lo entrega el docente unicordobés, José Cardona Álvarez, Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, con amplia cualificación y experiencia en el tema de grandes animales, y en el marco de la responsabilidad que le asiste a esta academia en la actual temporada atípica de lluvias y crisis climática, desde el comité científico que se ha dispuesto para orientar y ayudar a la institucionalidad en la toma de decisiones, desde las indicaciones del rector, profesor, Jairo Torres.

“Ya he tenido dos casos de leptospirosis en equinos, en algunas zonas inundadas, porque estos roedores migran hacia zonas más secas, de igual forma tienen que alimentarse, suben a los comederos de los animales, de paso orinan y defecan y los equinos consumen la bacteria y se enferman”, precisó el académico y científico, doctor y magíster en Ciencias Veterinarias, especialista en Medicina Veterinaria y Zootecnia y especialista en Docencia.

El profesor Cardona advierte, adicionalmente, que la tasa de incidencia de ese tipo de enfermedades va a aumentar en esas zonas inundadas, lo que exige a las autoridades sanitarias ser agresivas con los planes preventivos y profilácticos.

“En nombre de la Universidad de Córdoba, en nuestra institución contamos con la clínica médico – quirúrgica de grandes animales, además del trabajo que realizamos en campo. Estamos dispuestos a brindar asesoría a los pequeños y medianos productores en cuanto a la prevención y el control de las enfermedades que ya se estén expresando; presumo que vamos a tener una tasa mucho mayor de tristeza parasitaria en bovinos, problemas respiratorios causados por parásitos gastroentéricos y pulmonares en terneros, problemas dermatológicos en equinos, patologías virales”, explica el docente universitario.

Agrega que las enfermedades vectoriales van a estar modificándose en zonas de influencia de las inundaciones, toda vez que el hospedero (los grandes animales), va a estar afectado por el estrés y ello conduce a un inmunocompromiso, además de la disminución de la oferta forrajera o pasturas, que disminuyen y los animales entran en un compromiso de desnutrición que tributa en debilidad del sistema inmune.

“Los cambios en los nichos ecológicos van a permitir que aumente la proporción de muchos patógenos como por ejemplo los microorganismos acuáticos y va a aumentar la incidencia de muchas enfermedades piel, tanto en equinos como en bovinos. Aumenta la población de vectores y moscas transmisores de enfermedades”, agrega el profesor unicordobés.

A su turno el también médico veterinario y zootecnista, docente de Unicórdoba, Bernardo Reyes Bossa aporta que es importante para propietarios, trabajadores de fincas y brigadistas tener en cuenta las medidas sanitarias para evitar la transmisión de enfermedades zoonóticas.

“Es nuestra labor concientizar a quienes están prestos a ayudar: tapabocas, guantes y más medidas son importantes para prevenir enfermedades que pueden afectar la salud pública. Adicional, debe ser el bienestar animal otra de las prioridades para las alcaldías de la zona afectada, especialmente con felinos y caninos”, precisa el profesor Reyes Bossa, investigador, académico, magíster en Ciencias Veterinarias del Trópico.