Montería, 18 de febrero de 2026. La emergencia por inundaciones en Montería y varios municipios de Córdoba no solo responde a un evento climático extremo, sino que revela profundas fallas en la manera como el territorio gestiona su relación con el agua. Así lo afirmó el profesor investigador Mauricio Rosso Pinto, docente del Departamento de Ingeniería Ambiental de la Facultad de Ingenierías de la Universidad de Córdoba.

“El fenómeno obedece a un evento climático extremo, pero también nos da a entender los diferentes conflictos que se dan en la relación que tenemos nosotros como seres humanos con el agua”, señaló el docente, al explicar que estos conflictos no son únicamente ambientales, sino también sociales, políticos y de ordenamiento territorial.

A varios días de iniciada la emergencia, Rosso Pinto destacó que Córdoba enfrenta un escenario que alterna entre sequías prolongadas y excesos de agua que terminan en inundaciones. Para prevenir estos impactos, insistió en la necesidad de ejercer una “buena gobernanza hídrica”, basada en articulación institucional y toma de decisiones con sustento técnico.

“Debemos lograr articulación entre las entidades, con los instrumentos de la política nacional de recursos hídricos y con los actores claves de cada municipio para establecer mecanismos de acción antes y durante una emergencia”, explicó.

Es de resaltar que, desde la Universidad de Córdoba, el rector Jairo Miguel Torres Oviedo, junto a decanos, profesores e investigadores de distintas áreas, ha reiterado el compromiso institucional de aportar conocimiento científico para enfrentar la crisis y fortalecer la planificación territorial.

El profesor Rosso recordó que el Departamento cuenta con herramientas como el Plan Integral de Gestión del Cambio Climático y otros instrumentos de gestión del riesgo; sin embargo, advirtió que su implementación presenta debilidades.

“Muchas veces, a pesar de existir los instrumentos, vemos que su implementación falla por una articulación no adecuada entre los actores o por una baja participación de los tomadores de decisiones en los procesos”, afirmó.

Para el académico, la revisión del estado actual de estos planes es urgente. “¿Se están aplicando los programas establecidos? ¿La información base es suficiente y de calidad para tomar decisiones? La respuesta ante el riesgo no debe darse cuando la emergencia ya está ocurriendo, sino desde la prevención”, puntualizó.

Rosso Pinto hizo un llamado a que la toma de decisiones se fundamente en información técnica y científica. “Contamos con instrumentos, contamos con información desde la Universidad de Córdoba; generamos conocimiento al servicio de la comunidad que debe integrarse a los espacios de diálogo”, indicó.

El docente advirtió que los escenarios climáticos proyectados mediante modelaciones y simulaciones podrían ser más severos en el futuro. “Si ante las condiciones actuales nuestros instrumentos fallan en su implementación, los escenarios climáticos extremos que pueden derivarse del cambio climático nos dejan aún más preocupados”, sostuvo.

En ese sentido, insistió en que el cambio climático debe entenderse más allá de lo ambiental. “Debe ser entendido como un problema de carácter social y económico, porque finalmente afecta nuestras actividades productivas, la vida diaria de las comunidades, el acceso al agua, al alimento y la infraestructura”.

El investigador también alertó sobre la degradación de ecosistemas estratégicos como los humedales, que históricamente han cumplido funciones de amortiguación frente a crecientes. Mencionó casos como el humedal Berlín, donde los conflictos por ocupación han reducido su capacidad natural de regulación hídrica.

“Es necesario promover realmente esa buena gobernanza, que no se quede como un ideal, sino que se traduzca en acciones concretas”, enfatizó.

Finalmente, el profesor Rosso planteó que Córdoba debe prepararse desde ahora para escenarios climáticos más inciertos y extremos. La revisión rigurosa de los planes de gestión del riesgo y de cambio climático, así como la inclusión de escenarios que superen las proyecciones tradicionales, será clave para reducir vulnerabilidades.

La Universidad de Córdoba, a través de su comunidad académica y científica, reafirma su disposición de acompañar técnicamente a las autoridades y a la sociedad en la construcción de soluciones sostenibles que permitan restablecer la normalidad y, sobre todo, anticiparse a los desafíos que el clima impondrá en el futuro cercano.