Montería, 11 de febrero de 2026. Al tiempo de destacar el trabajo coordinado que realizan las autoridades seccionales y locales en la emergencia por las lluvias, la docente e investigadora científica María Fernanda Yasnot Acosta, adscrita al programa de Bacteriología en la Universidad de Córdoba, sugiere que cuando disminuyan las inundaciones en este Departamento, podrían triplicarse las cifras de enfermedades como dengue y malaria, dadas las condiciones sanitarias y de represamiento.
“Vivimos en un Departamento en clima tropical, con temperaturas promedios y una humedad relativa que hace que proliferen los mosquitos, incluso el Aedes, transmisor del dengue, que con esta dimensión puede llegar a zona rural”, sostiene la científica, doctora en ciencias biomédicas, magíster en Ciencias Básicas Médicas con énfasis en Inmunología, presidenta de la Asociación Colombiana de Parasitología y Medicina Tropical.
Agrega Yasnot Acosta que se espera, especialmente en el sur del Departamento, mayor cantidad de casos de Malaria que también podrían triplicarse frente al reporte epidemiológico de 2024 cuando Córdoba aportó 13 mil casos y que bajó el año pasado a 8 mil casos, gracias a medidas institucionales con resultados a favor.
“Frente a esta emergencia cuando disminuyan las inundaciones vamos a tener seguramente un nuevo brote de malaria. Sabemos lo que nos espera, pero las autoridades de salud se están preparando; los laboratorios clínicos estamos prestos a apoyar en esta emergencia, tenemos las capacidades de talento humano para ello. Esperaremos ese impacto, pero afortunadamente el Departamento ha mejorado en el diagnóstico, prevención y tratamiento oportuno”, sostiene la profesora e investigadora unicordobesa.
Adicionalmente agrega que con la creciente también es posible el aumento de roedores, lo que podría disparar la aparición de la bacteria Leptospira que se transmite a través de la orina de esas especies, además del riesgo bacteriano que generan los animales muertos.
Aporta también Yasnot que seguramente por el hacinamiento en albergues y condiciones sanitarias en los mismos pueden aumentar problemas de saneamiento ambiental y enfermedades transmitidas por alimentos, a partir de bacterias como la salmonella.
“Es importante estar alertas a episodios febriles, escalofríos, dolor de cabeza… La estrategia es tener médicos disponibles para diagnósticos oportunos y medidas de prevención, estoy optimista que vamos a poder controlar todos estos brotes, pero con apoyo del Gobierno nacional, sin tiempos largos de diagnósticos y medicación”, precisa la científica.
Sugiere también que cuando se autorice el retorno por parte de las autoridades las familias deben limpiar bien las viviendas, preferiblemente con hipoclorito, pero, insiste en que el saneamiento posterior debe tener una directriz del ente territorial. No automedicarse durante la emergencia, es otra de las recomendaciones de la doctora Yasnot.
A su turno la también docente e investigadora Neyla Berrocal Narváez, del programa de Enfermería, facultad Ciencias de la Salud, de la Unicórdoba, hace especial énfasis en la educación en los albergues con promoción de la salud y prevención de la enfermedad.
“Se sugiere atención a poblaciones específicas, atención psicosocial frente a la reacción de quienes salieron y debieron abandonar sus casas y algunas pertenencias. Es importante también la atención diferencial: priorizar con niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedad crónica con suministro de medicamento diario, tarea de las EPS; también insistimos en la comunicación del riesgo, que la comunidad tenga en cuenta los canales oficiales, porque el cúmulo de información desestabiliza a las personas afectadas”, sostiene la docente Berrocal Narváez.
Destaca la investigadora del programa de enfermería de Unicórdoba que Montería ha demostrado el fortalecimiento de la red hospitalaria, con centros clínicos resilientes “porque sus funcionarios también están damnificados”.
Recomienda que las EPS definan un plan de acción para atención en los albergues y que entre los Insumos prioritarios debe estar el suero antiofídico, toda vez que los accidentes por mordeduras de serpientes pueden aumentar.